La Casa Rosada fue escenario de un verdadero besamanos político este miércoles. Los gobernadores ocuparon una platea de 13 sillas en la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete, que incluyó un abrazo de tres entre Javier Milei, Manuel Adorni y el flamante ministro. La ilusión de los mandatarios provinciales es que la designación de un funcionario de perfil dialoguista al frente del elenco de ministros signifique una mejor recepción a los reclamos del interior por más recursos y obras de infraestructura.
Sin embargo, la primera señal de esta supuesta nueva etapa del Gobierno fue en sentido contrario: dos informes difundidos este miércoles revelaron una nueva caída de la coparticipación federal. Según esos relevamientos, los recursos coparticipables bajaron 8,5% real interanual y las transferencias automáticas retrocedieron 4,3% en el primer semestre. Una bofetada de realidad para los gobernadores que esperaban que el arribo de Santilli destrabara los fondos.
La nutrida presencia de gobernadores fue la principal señal política de la jura de Santilli, que como jefe de Gabinete absorberá además las funciones del Ministerio del Interior. Quedará así a cargo del vínculo con las provincias, y los mandatarios esperan que desde ese lugar tenga más margen para cumplir sus promesas y sortear la motosierra del ministro de Economía, Luis Caputo. “Con Diego nos conocemos desde hace muchísimos años, pero además tiene un vínculo estrecho con la mayoría de los gobernadores y eso siempre facilita la tarea, la posibilidad de llegar a un acuerdo y de impulsar determinada reforma o determinada obra”, explicó el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, uno de los más entusiastas con el desembarco de otro PRO en la Casa Rosada.
Pero mientras los mandatarios se codeaban en el Salón Blanco, los números cantaban otra cosa. La coparticipación, ese flujo vital para las provincias, sigue en picada. Los informes oficiales muestran que la caída es real y profunda: 8,5% menos que el año pasado, ajustado por inflación. Las transferencias automáticas, que son el pan de cada día para los gobernadores, también retrocedieron un 4,3% en el primer semestre. Una señal clara de que, por más abrazos y sonrisas, la plata no llega.
El propio Frigerio, que se mostró optimista, sabe que el desafío es enorme. Santilli tendrá que equilibrar las promesas de campaña con la realidad fiscal que impone Caputo. Los gobernadores, que vienen reclamando obras y fondos desde el inicio de la gestión, ahora depositan sus esperanzas en un hombre que conocen de la política bonaerense. Pero la motosierra de Caputo no perdona, y los números de la coparticipación son el termómetro de una relación que promete ser tensa.
La pregunta que flota en el aire es si Santilli podrá realmente destrabar los recursos o si será solo un gesto político para calmar las aguas. Por ahora, la coparticipación sigue cayendo y los gobernadores, que fueron al besamanos, vuelven a sus provincias con las manos vacías. La Rosada sonríe, pero el interior llora.

Para mí estos gobernadores son unos lambones que festejan a Santilli mientras la coparticipación se les escapa un 8,5%. Me parece que nos chorean la guita de los laburantes para bancar a estos vagos. Yo creo que son todos vendepatria que solo piensan en sus bolsillos. ¡Viva la lucha carajo!
Para mí estos gobernadores son unos vivos, se hacen los amigos de Santilli pero chorean la coparticipación. 8,5% menos? Me parece que se la afanan entre ellos, no que el campo no labure. Yo creo que son todos zurdos de mierda, viven del laburo ajeno. ¡Váyanse todos a la mierda!