El gobierno de Javier Milei decidió aplicar su famosa ‘motosierra’ sobre uno de sus más fervientes ‘guerreros de la batalla cultural’. Alejandro Nimo, quien hasta hace poco se desempeñaba como Agregado Especializado en inversiones en la Embajada argentina en España, fue removido de su cargo mediante el Decreto 588/2026, tras una serie de incidentes que demuestran que, en la diplomacia de la ‘fuerza del cielo’, la lealtad no siempre garantiza la permanencia en el puesto.
El conflicto, que escaló de los pasillos diplomáticos a las redes sociales, tuvo su punto de ebullición cuando Nimo denunció públicamente en abril que el embajador Wenceslao Bunge Saravia le había quitado su oficina en la sede de la calle Fernando El Santo, en el exclusivo barrio de Salamanca. Tras ser desplazado de su despacho, el diplomático llevó su despecho a la red social X, donde intentó transformar un problema de metros cuadrados en una afrenta ideológica.
Según el exfuncionario, la oficina no era simplemente un lugar de trabajo, sino que ‘se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia’ para los seguidores de las ideas de Milei en Madrid. En un arranque de misticismo, llegó a afirmar: ‘Deshacerse de mi oficina no fue deshacerse de mí. Fue deshacerse de un símbolo’. No faltó la mención al cuadro del Presidente que adornaba el lugar y las suspicacias sobre que su presencia incomodaba a lo que él denomina la ‘casta diplomática’.
Sin embargo, desde la Embajada la explicación fue mucho más terrenal: la estructura se redujo simplemente porque no se renovó el alquiler de una de las plantas del edificio, obligando a una redistribución del personal. Pero más allá de las razones formales, la situación dejó expuesta una interna feroz. Mientras Bunge Saravia, un hombre proveniente del mundo de las finanzas internacionales, buscaba una gestión técnica y centralizada, Nimo operaba con una agenda propia, prometiendo inversiones ferroviarias y alimentarias por 2.500 millones de euros en paralelo a la embajada.
Ese enfrentamiento terminó de escalar con una entrevista concedida a un influencer, en la que Nimo, desdibujando los límites de su función, lanzó duras críticas contra el gobierno de Pedro Sánchez. En la Casa Rosada interpretaron que esas declaraciones excedían sus atribuciones y agravaban una relación bilateral que ya atravesaba un momento de tensión. Ese episodio terminó de sellar su salida de la representación argentina en Madrid.
Finalmente, el Gobierno resolvió ‘cortarle las alas’ a Nimo a través de un decreto donde resolvió la disputa en favor de Bunge. La medida se tomó bajo el argumento de que la eficiencia diplomática exige una actuación ‘acorde con los lineamientos, directrices e instrucciones impartidos por el Estado Nacional’.
A pesar de haber sido removido de su cargo, según trascendió, el ex Agregado Especializado en inversiones en la Embajada argentina en España ya había alquilado una oficina en el barrio de Chamberí para seguir trabajando por su cuenta. Ahora, con su expulsión de la diplomacia argentina, quedará por ver si de todas maneras decide continuar defendiendo ‘las ideas de la libertad’ en tierras españolas.

Para mí esto huele a carnicería de los mismos pitucos de siempre. Milei y su patota empresaria se sacan los ojos por las migajas del imperio mientras el pueblo labura. Nimo y Bunge, todos defendiendo sus negocios de mierda. ¡Qué vergüenza de embajada, se pelean como perros!
para mi es otra cagada de milei echan al q labura y dejan al inutil de bunge q no sirve ni pa limpiar la embajada me parece q se esta comiendo la lengua con esos gorilas volve a la carga presidente firmado el_tano_arg