El viernes pasado, la Casa Rosada fue escenario de una cumbre que puede definir el rumbo legislativo de los próximos meses. Cristian Ritondo, jefe del bloque de diputados del PRO, y Martín Goerling, su par en el Senado, se reunieron con el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, en un encuentro que promete ser el puntapié inicial de una serie de concesiones mutuas entre el oficialismo y el macrismo.
El Gobierno libertario, que vio paralizada su agenda durante casi tres meses por el escándalo del exministro Manuel Adorni, necesita desesperadamente los votos del PRO para sacar adelante dos proyectos clave: la reforma política, que incluye la derogación de las PASO y su reemplazo por un sistema de colectoras, y la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que busca eliminar las restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros.
Precisamente esta última iniciativa sufrió un duro revés en el Senado días atrás, al no alcanzar los números necesarios para su aprobación. El capítulo que limita la cantidad de hectáreas que pueden adquirir los extranjeros dividió aguas y dejó el proyecto trabado hasta el 6 de agosto. Pero el Ejecutivo no se rinde y apuesta a la negociación con los aliados amarillos para destrabarlo.
Del otro lado de la mesa, el PRO tiene su propia lista de prioridades. En el Senado, los macristas impulsan la actualización de la ley de salud mental, el agravamiento de penas por falsas denuncias, el proyecto de zona fría y, por supuesto, la inviolabilidad de la propiedad privada, donde coinciden con los libertarios. También quieren avanzar con la desregulación del Estado, el tratamiento de acuerdos judiciales y el fortalecimiento de las leyes contra la criminalidad ambiental.
En Diputados, la agenda amarilla incluye la ficha limpia, la ley de desalojo y combate a la usurpación de tierras, la reforma del código penal, el agravamiento de penas para homicidios de menores de 18 años en ocasión de robo y la reforma del financiamiento de partidos políticos. Una enumeración que, por ahora, está supeditada a la negociación central: cómo se presentarán ambos espacios a las elecciones de 2027.
“Seguimos trabajando con responsabilidad para impulsar las reformas que consoliden el orden económico y construyan un país con más desarrollo, inversión y oportunidades”, declaró Ritondo tras la reunión, sin dar detalles sobre la letra chica del posible acuerdo. Pero el verdadero dilema es político: ¿aceptará Mauricio Macri una alianza amplia con los libertarios o preferirá una restringida a algunos distritos? ¿El PRO impulsará su propio candidato presidencial? ¿Aceptarán el sistema de colectoras que propone Milei?
El Gobierno tiene un objetivo de máxima: obtener la reelección del Presidente. Y para eso necesita que el PRO no solo vote sus leyes, sino que también se suba al barco electoral. La rosca política está en pleno desarrollo, y lo que se decida en estas semanas puede cambiar el mapa político de la Argentina.

Para mí estos zurdos del PRO se creen que pueden manguear todo. Negocian sus votos como en una feria mientras los argentinos laburamos para mantenerlos. Si no apoyan la reforma que se vayan todos a la mierda son unos vendepatria. Macri y Santilli cómplices de este desgobierno.
Para mí esto huele a la misma mugre de siempre, los vendepatria del PRO se venden al mejor postor mientras el pueblo se muere de hambre. Macri y los suyos negocian con el gobierno y solo les importa llenarse los bolsillos. Yo creo que ni un paso atrás, a luchar contra estos traidores.