En una movida que sacude los cimientos del sistema sanitario mendocino, los trabajadores de salud mental del ámbito público le declararon la guerra al gobernador Alfredo Cornejo. A través de una carta abierta que ya corre como reguero de pólvora, profesionales, residentes y contratados de todos los efectores públicos de la provincia unificaron su voz para exigir un cambio de rumbo urgente.
“Quienes integramos los equipos de Salud Mental del Sistema Público (Régimen 27, prestadores, contratados y residentes) de Mendoza queremos hacer público un reclamo que desde hace tiempo atraviesa nuestro trabajo cotidiano: la persistencia de condiciones salariales desiguales frente a tareas, responsabilidades y funciones que sostenemos de manera equivalente dentro del sistema de salud provincial”, disparan en el documento.
El reclamo no es menor. Estos profesionales atienden a diario situaciones límite: padecimientos subjetivos, consumos problemáticos, urgencias, niñeces, adolescencias, violencias, discapacidad, internaciones y procesos de vulnerabilidad extrema. Sin embargo, mientras cargan con esa mochila, ven cómo otros colegas del sector salud, con regímenes mejor remunerados, cobran mucho más por tareas equivalentes.
“Esta situación impacta directamente en el aumento del pluriempleo en los profesionales de nuestro sector, reduciendo drásticamente las posibilidades de acceso a formación, descanso y el deterioro de nuestra calidad de vida”, denuncian. La consecuencia es brutal: menos tiempo para capacitarse, menos descanso y una calidad de vida que se va al tacho.
Los firmantes de la carta, que incluyen al Colegio Profesional de Trabajo Social y al Colegio Profesional de Psicólogas/os, así como a trabajadores de los hospitales Gailhac, Pereyra, El Sauce, Lagomaggiore, Central, Lencinas, Notti, Perrupato, Paroissien, Saporiti, Carrillo, Fleming, El Carmen, Schestakow y Malargüe, entre otros, no se andan con vueltas. Exigen cuatro puntos clave: equidad salarial y contractual real frente a tareas equivalentes; reconocimiento efectivo del rol profesional e interdisciplinario; apertura de instancias serias de diálogo; y políticas concretas de fortalecimiento del recurso humano en salud mental.
“En un contexto en el que la salud mental ocupa —al menos en el plano discursivo— un lugar cada vez más relevante en la agenda pública y presupuestaria, consideramos inadmisible que ese reconocimiento no se traduzca en condiciones laborales y salariales acordes para quienes sostenemos efectivamente esa política en hospitales, centros de salud, dispositivos intermedios e instituciones públicas de toda la provincia”, sentencian.
El mensaje final es un misil directo al palacio de gobierno: “La Salud Mental no puede seguir siendo una prioridad en los discursos y una deuda en los salarios”. Con esta movida, los trabajadores de salud mental dejan claro que no van a seguir esperando mientras el gobernador hace oídos sordos. La pelota está del lado de Cornejo, y la presión ya arrancó.

Para mí, esto huele a que Cornejo se caga en los laburantes de salud mental mientras les da plata a sus amigos. ¡Basta de chorear la salud pública, forro! Abrí las mesas de diálogo ya, o rajá, porque el derecho a la salud no es un curro de nadie.