Veinte años después del estreno de la primera temporada de The Big Bang Theory y a siete de su final, la exitosa comedia está de regreso en la pantalla chica. Aunque tal vez no de la manera en que los fanáticos de la sitcom ganadora de nueve premios Emmy habían soñado. Este jueves, en HBO Max se podrá ver el primer episodio de Stuart no logra salvar el universo, el más reciente spin-off del programa que se despidió en 2019 pero nunca se fue del todo.
Primero, en paralelo con sus últimas temporadas, llegó la precuela El joven Sheldon, centrada en la infancia del personaje que Jim Parsons hizo famoso en el ciclo original. Luego apareció Georgie & Mandy. Su primer matrimonio, otra precuela enfocada en la pareja formada por Georgie Cooper, el hermano menor de Sheldon, y su esposa Mandy. De regreso a la estructura de la sitcom clásica, la serie ya tiene dos temporadas disponibles en HBO Max y una tercera anunciada para octubre de este año.
Pero antes de ese regreso, Chuck Lorre —rey Midas de la comedia televisiva, responsable de ciclos irrompibles como Two and a Half Men, El método Kominsky, Mom y, por supuesto, The Big Bang Theory— decidió darse el gusto de contar el Big Bang a su modo, utilizando sus conocidas habilidades para la comedia asistido por las herramientas de la ciencia ficción.
“Más o menos hace una década se me ocurrió la idea de que Stuart, el dueño de la tienda de cómics a la que iban los personajes de The Big Bang Theory, tenía un portal a otros universos en la parte de atrás de su negocio. Siempre quise probar con un género que me permitiera explorar el uso de efectos visuales y digitales. Me intrigaba mucho que hoy en día podés poner en pantalla lo que sea que te imagines. En mi opinión la clave para combinar la comedia con la ciencia ficción es tener claro si algo es cómico o no. No hay efecto especial que pueda convertir algo que no causa gracia en gracioso”, explicó Lorre en una conferencia de prensa vía Zoom.
Famoso por su habilidad para crear historias y personajes extremadamente populares, el productor es también una rareza entre sus pares: no solo no parece tomarse descansos entre un éxito y otro, sino que además suele utilizar todo lo que está a su alcance para comunicarse directamente con los espectadores de sus programas. Así lo hizo durante la etapa más polémica de su vínculo con Charlie Sheen y lo hace ahora a través de las placas que aparecen al final de cada episodio, llamadas “Vanity Cards”. En su caso se trata de mensajes llenos de ingenio y humor autorreferencial que invitan a poner pausa y leerlos con la misma atención que se le dé al resto de la serie.
“Llevo 40 años escribiendo sobre personas sentadas en un sillón que no hacen otra cosa que hablar. Esta vez quise probar otra cosa, aunque puede que en algún momento vean que aquí también hay sillones y gente sentada en ellos hablando”, escribió Lorre al final de los títulos del primer capítulo de Stuart no logra salvar el universo.
La trama comienza en un mundo postapocalíptico sumido en el caos tras el estallido de un aparato creado por Leonard y Sheldon para explorar realidades alternativas. Con la civilización colapsada y la tranquila ciudad de Pasadena transformada en una peligrosa tierra de nadie atestada de insectos gigantes y caníbales hambrientos, la tienda de historietas de Stuart sigue siendo refugio para los fanáticos de los superhéroes. Pero además es el kilómetro cero de la fractura dimensional que pone en marcha las aventuras de cuatro viejos conocidos: Stuart, su novia Denise, el geólogo Bert y el melindroso Kripke, viejo enemigo de Sheldon en la universidad.
Una fractura dimensional pone al manso Stuart frente a la posibilidad de salvar el mundo, siempre y cuando se anime a navegar por los muchos universos alternativos multiplicados hasta el infinito, un inteligente recurso que les permitió a los guionistas incluir a algunos de los personajes más amados de The Big Bang Theory en la nueva historia. Aunque no conviene adelantar de quiénes se trata ni cómo serán sus apariciones, lo que sí vale la pena saber es que aunque todo será más divertido si los espectadores tienen referencias de los personajes y sus modos originales, no hace falta tener un conocimiento enciclopédico de los 279 episodios de la serie de origen para apreciar el esfuerzo que Lorre y su equipo pusieron para imaginar diferentes realidades paralelas, como esa en la que la magia es real o aquella otra en la que las máquinas controlan cada rincón de la experiencia humana.

Para mí esto es otro verso de la progresía woke. HBO Max, la plataforma de los zurdos, nos quiere lavar la cabeza con multiversos y diversidad. Stuart es un perdedor, no va a salvar nada. ¡Viva la familia tradicional y la física de verdad! No lo miren, es una pérdida de tiempo.
che otro spin off berreta de tbbt? stuart salvando el universo? mamita dan verguenza ajena los yanquis explotando la misma formula hasta el hartasgo para mi prefiero mil veces ver documentales de la lucha de clases que esta basura alienante dejen de romper las pelotas con lo mismo lacras del sistema fdo elcompache