El sueño del empleo estable se esfuma para los jóvenes argentinos. Según un informe demoledor de la Fundación Éforo, la combinación de reformas laborales, avance tecnológico y desindustrialización estaría generando una bomba de tiempo: la informalidad juvenil trepó al 68%, muy por encima del promedio latinoamericano, mientras el desempleo en ese segmento ya duplica y triplica los índices generales.
Los datos del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026 son contundentes: el 44,2% de la población económicamente activa trabaja en negro, el nivel más alto de la historia. Son millones de personas sin aportes jubilatorios, sin obra social, sin aguinaldo, sin vacaciones pagas y sin indemnización. Pero la tragedia golpea con más fuerza a los más jóvenes: la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que seis de cada diez argentinos de entre 15 y 24 años están en la informalidad, una tasa del 68% que supera ampliamente el 54% de América Latina.
El desempleo también castiga sin piedad. Mientras la tasa general es del 7,8% (más de 1,1 millón de personas), entre los jóvenes de 14 a 29 años se dispara al 16%, casi el triple. Las mujeres jóvenes la tienen aún peor: 16,8% de desocupación, contra 16,2% de los varones. Y lo que es peor: muchos llevarían más de un año buscando trabajo sin éxito.
La vicepresidenta de la Fundación Éforo, Carla Pitiot, no se anda con vueltas: “Los jóvenes son quienes enfrentan mayores niveles de desigualdad y precarización al ingresar al mercado laboral”. Y señala directamente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno y aprobada a principios de 2026. Los números le darían la razón: entre diciembre de 2023 y junio de 2026 desaparecieron 314.000 puestos de trabajo asalariado formal. Solo en el último año, la pérdida fue de 119.000 empleos registrados, y en marzo de 2026 se eliminaron 7.600 puestos en empresas privadas.
La informalidad creció 1,2 puntos porcentuales en apenas tres meses, y la Fundación estima que podría aumentar hasta cuatro puntos en todo el año. Eso no solo precariza a los trabajadores: también perforaría el sistema previsional. Según los cálculos, cada punto extra de informalidad representaría una pérdida de 975 millones de dólares en aportes, y si sube cuatro puntos, el Estado dejaría de recaudar 4.000 millones de dólares. ANSES y PAMI, que dependen de esos aportes, se resentirían.
La investigación de Éforo con jóvenes de 18 a 25 años pinta un futuro desolador: la mayoría ya no cree posible acceder a un empleo formal y estable. Imaginan un horizonte de múltiples changas, emprendimientos, trabajos independientes o ingresos de fuentes diversas. Cada vez menos consideran que una carrera universitaria garantice estabilidad; priorizan ingresos rápidos antes que un camino académico largo e incierto. Sin embargo, valoran la experiencia y piden políticas que vinculen educación con trabajo.
Pitiot insiste en que el desafío es diseñar políticas públicas que adapten el mercado laboral sin resignar derechos. Pero mientras tanto, la realidad es brutal: los jóvenes argentinos estarían quedando afuera del sistema, condenados a la precariedad y la incertidumbre. La pregunta es: ¿hasta cuándo se puede sostener un país que deja caer a sus nuevas generaciones?

para mi los pibes no laburan xq estan todo el dia en la plaza tomando fernet y pidiendo planes la culpa es de los zurdos q destruyen todo argentina no necesita vagos necesita patria y laburo vllc
che esto es una masacre! 6 de cada 10 laburando en negro y reforma para precarizar mas? para mi estos hijos de puta del gobierno quieren que seamos esclavos el unico futuro que nos dejan es la informalidad o el desempleo firmado el zurdo rebelde