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La paisajista que plantó su propio paraíso en Maschwitz y hoy vive rodeada de flores

Mechi Camargo diseñó un jardín con simetría, pileta y sombra en Ingeniero Maschwitz. Lo construyó de a poco, con poco presupuesto y mucha paciencia. Ahora da talleres, tiene un flower shop y disfruta cada rincón.

Por Redacción El Sereno · junio 27, 2026
La paisajista que plantó su propio paraíso en Maschwitz y hoy vive rodeada de flores

Lo imaginó hace años, lo construyó con paciencia y lo dejó evolucionar. Entre flores, sombra, talleres y un inesperado flower shop, el jardín de Mechi Camargo en Ingeniero Maschwitz cuenta una historia de perseverancia y visión. Esta paisajista diseñó y cultivó durante años su espacio verde siguiendo una idea clara: que fuera una extensión de la casa y también de su carácter.

Hoy es un espacio íntimo, construido de a poco y con poco, donde la simetría convive con las sorpresas y cada estación tiene algo para mostrar. Hay que entrar por el frente, cruzar el patio y atravesar la casa entera antes de llegar. “Trato de que el jardín tenga atractivos en distintas épocas del año, para que siempre haya un motivo para salir a disfrutarlo”, dice Mechi.

Paisajista de profesión y observadora de oficio, diseñó este espacio con líneas clásicas, mucha simetría y ritmo. La pileta está en el centro y eso lo ordena todo. “Es sin dudas la que determina los distintos espacios: el solárium, el fogonero, el espacio de juegos para los chicos y un sector de sombra con árboles”. Esa decisión le costó discusiones con su marido, que imaginaba el jardín como una canchita de fútbol, pero ella se mantuvo firme.

El jardín se fue armando de a poco, porque el presupuesto no sobraba. Mechi propagó sus propias plantas, las dividió, las movió. “Mucho trabajo y esfuerzo”, dice. “En lo único en lo que sí gasto es en poner buena tierra, que creo que es la clave del éxito en los canteros.” Con los años, los árboles crecieron y la sombra ganó terreno. Lejos de verlo como un problema, Mechi lo asume como una etapa más en la vida del jardín: incorpora nuevas especies que toleran la penumbra, ajusta la poda de formación.

“Evoluciona porque las plantas crecen, pero como está todo pensado, cada vez va tomando más la forma que imaginé.” Esa frase resume bien su manera de entender el paisajismo: no como una foto fija, sino como algo vivo que se va desarrollando. Ser paisajista en el propio jardín tiene sus paradojas. Mechi reconoce la ventaja técnica, pero también sabe relajarse. “Siempre digo que en casa de herrero, cuchillo de palo. Acá se hace lo que se puede.”

No siente la presión de la mirada ajena, y eso —dice— es un privilegio. Lo que sí mantiene intacto es el hábito de observar: recorrer, corregir, detectar una plaga a tiempo, darle lugar a la planta que lo necesita. “Son pequeñas acciones que hacen una gran diferencia.” Lo más reciente en el jardín es un invernadero que llegó antes de saber bien para qué iba a usarse. El lugar ya estaba pensado; el uso apareció después. Como le gusta hacer ramos, empezó a traer flores del mercado, y casi sin quererlo armó un flower shop en su casa. El año que viene quiere usarlo para germinación. Tiene pendiente encontrar el tiempo.

También da talleres, rotativos, una vez por semana, en casas de alumnas distintas. Cada clase es un jardín diferente y un problema nuevo por resolver. “Se arman lindos grupos y compartimos plantas y experiencias.” La enseñanza, como el jardín, funciona mejor cuando es un intercambio. Mechi dice que no tiene un sector favorito. Le gusta disfrutar de cada espacio según la estación, y sobre todo “¡me encanta mirarlo!”. Y en esa frase sencilla está quizás la clave de todo: un jardín que, después de tanto trabajo, le da ganas de quedarse.

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Comentarios

  1. para mi esto es lo q necesita la burguesia su propio paraiso mientras el resto se pudre q viva rodeada de flores mientras nos chorean en el subte me parece un cago de risa ojala le expropien el jardin y lo hagan huerta comunitaria firma el che de maschwitz

  2. Para mí esto huele a cuento de chetos progres. Mientras esta mina se hace la hippie con sus flores, los paisajistas criollos se cagan de hambre por culpa de inmigrantes truchos que vienen a chorear laburo. ¡Basta de progres de mierda! Firmado: ElGauchoPensante.

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