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Mundial 2026

Fiebre mundialista: el 96,5% de los argentinos está colgado del fútbol, mientras en España la mitad se borra

Una encuesta revela que casi la totalidad del país sigue el Mundial, contra el tibio interés europeo. La pasión argentina, un fenómeno que los especialistas españoles no pueden creer.

Por Redacción El Sereno · junio 21, 2026
Fiebre mundialista: el 96,5% de los argentinos está colgado del fútbol, mientras en España la mitad se borra

Mientras el mundo mira el Mundial 2026 con distintos grados de entusiasmo, Argentina vuelve a demostrar que su relación con el fútbol es única. Una encuesta reciente reveló que el 33,1% de los argentinos se declara fanático del fútbol, un 44,8% dice que le gusta bastante y un 18,6% muestra interés en ver a la selección. En total, un impactante 96,5% del país está atento al evento. En contraste, apenas la mitad de los españoles muestra interés por el Mundial, según otra encuesta realizada en el mismo período. Y uno de cada cinco españoles confiesa que no le interesa nada, mientras que en Argentina solo un 3,1% se atreve a decir lo mismo.

Los especialistas españoles alucinan con los anuncios publicitarios argentinos y comentan la intensidad del sentimiento patriótico que no se ve en otros mercados. Aunque la Copa de la FIFA es un momento publicitario global, nada hay tan agónico como vender cerveza en Argentina. Hasta el comercio más modesto se sube a la fiebre mundialista: sabe que la emoción puede convertirse en un televisor de más pulgadas, una hamburguesa o un desodorante, como ocurre cada cuatro años en el país. En España, la intensidad se queda en un protector solar: “Lleva el rojo en tu corazón, no en tu piel”. Poco más.

El triunfalismo también marca diferencias abismales. Apenas uno entre diez españoles cree que su selección puede ganar el Mundial, y uno de tres presagia que no llegará ni a cuartos de final. En Argentina, el 71,5% cree que volverá a salir campeón, desafiando la historia que muestra que solo dos equipos consiguieron campeonatos consecutivos, y eso fue hasta 1962, cuando los partidos ni siquiera se transmitían en directo.

En Europa, el fútbol reúne a millones de espectadores pero no paraliza el país como en Argentina. Tal vez porque la identidad no se concentra en una sola bandera, como evidencian los separatismos vasco o catalán. O porque no hace falta un Mundial para salir a la calle, ya que hay fiestas populares cada rato. El fervor nacionalista del deporte se parece demasiado a los nacionalismos de los temidos extremos políticos en Europa. En los dos casos responde al mismo impulso atávico de apiñarse como tribu para imponerse a un contrincante que amenaza el ser nacional.

En psicología evolutiva se llama “selección natural” el impulso de reunirse acríticamente debajo de una bandera. La camiseta de “la selección” señala con claridad adherentes y remisos como quien carga una letra escarlata. “La moralidad une y ciega”, dice el psicólogo social Jonathan Haidt. Tanto que la polarización deportiva es festejada incluso por quienes no la toleran en la política. Las competencias deportivas son la instancia socialmente excusada para sacar sonidos guturales y reacciones primitivas como parte del ritual.

Pocas actividades integran transversalmente las generaciones en Argentina. Los padres suben orgullosos a las redes a sus pichones de hinchas fanáticos, mostrándoles la conducta que se espera de la progenie. Durante el primer partido de la selección española, solo en los bares de estudiantes se veían camisetas de fútbol. Sin suspensión de actividades ni regalos empresarios. No es que en el resto del mundo importe menos la Copa FIFA. La diferencia argentina con el resto del mundo es la densidad emocional: los hinchas lo sacan de la sala o el bar donde se ve el partido y lo convierten en atmósfera de la que es difícil sustraerse.

Por aquí dicen que el entusiasmo irá creciendo si el equipo avanza. Recuerdan con ternura los festejos de 2010, aunque admiten que ni fueron ni serán como los de Argentina. Más de uno sospecha que la marea humana de la 9 de Julio es obra de la inteligencia artificial. Quizá no sea incredulidad, sino cultura: aquí celebran un gol. En Argentina, con el marcador se juega la pertenencia.

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Comentarios

  1. para mi el mundial es la revancha de los pobres los españoles tibios se borran pero aca el 96.5% somos pueblo los que laburamos y sufrimos la pasion no se compra se lleva en la sangre vamos argentina carajo la fifa es un curro pero la copa es nuestra abrazo de gol proletarios

  2. Para mí estos españoles son unos tibios de mierda, no saben lo que es la pasión de verdad. El 96,5% de argentinos estamos re colgados del fútbol, ellos se borran porque no tienen sangre. Vamos Argentina carajo, esto es nuestro, los europeos no entienden nada.

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