El Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el presidente Javier Milei se dieron un abrazo amistoso durante el Tedeum en la Catedral de Buenos Aires el pasado 9 de julio, un gesto que contrasta con el “ole” que Milei le había dedicado el año anterior. Este acercamiento público alimenta los rumores de una posible alianza entre la ultraderecha de cara a las elecciones de 2027, mientras Macri busca la reelección en la Ciudad.
La campaña electoral de 2025, que arrancó temprano con el desdoblamiento de las elecciones porteñas, encontró a Macri y a Milei compitiendo ferozmente. Sin embargo, la victoria libertaria debilitó al PRO en su principal bastión. Macri respondió copiando el estilo fascistizante de Milei: endureció la mano contra los pobres, los vendedores ambulantes y los sindicatos, y comunicó todo con un tono cinematográfico. Pero los resultados son los mismos: en la Ciudad más rica del país, la pobreza y la indigencia aumentaron, al igual que la informalidad laboral.
Un año después, La Libertad Avanza no tiene candidatos fuertes en la Ciudad. Con la salida de Manuel Adorni tras revelarse su enriquecimiento veloz, y Patricia Bullrich mostrando señales de abandonar el barco libertario para competir por la presidencia, Macri aspira a la reelección con el apoyo de Milei. Los gestos no se hicieron esperar: a fines de mayo, Luis Caputo dispuso la entrega de bonos y letras del Tesoro para saldar una deuda de coparticipación con la Ciudad, y también se avanzó en el traspaso de la Justicia Laboral, una medida que festeja el empresariado para blindar la Reforma Laboral.
Mientras tanto, la Legislatura porteña está prácticamente paralizada: solo hubo tres sesiones en lo que va del año. La interna en la ultraderecha se tensó con la disposición de la elección de 2025, pero cuando se trata de favorecer a los empresarios, como con el RIGI porteño, todos levantan la mano, incluidos los ex Juntos por el Cambio. El peronismo, siendo el bloque más grande, no gravita: sus discursos vehementes en el recinto son su única actividad política. Está paralizado por la interna entre La Cámpora y el kicillofismo, y por los diferentes lazos con el PRO. Juan Manuel Olmos, jefe del peronismo porteño, dejó correr versiones de una posible alianza con el larretismo y el radicalismo para 2027, pero nada está dicho.
Abajo, a la izquierda, algo está surgiendo. Más de 1500 personas ya se organizan en los comités por un partido de la nueva clase trabajadora que impulsa Myriam Bregman. En los sindicatos, la conducción de UTE le da la espalda a los trabajadores, negociando y luego rechazando de palabra la reforma BA Aprende, mientras la oposición sindical crece: la lista combativa impulsada por la agrupación 9 de Abril ganó en el Programa Socioeducativo Primera Infancia, unificando delegados hacia UTE y Ademys. La bronca se cuela por las rendijas: los estudiantes del Yrurtia frenaron con una toma la implementación de BA Aprende, los vecinos de Lugano protestan contra Edesur, y la Coordinadora contra los Desalojos y por la Vivienda se fortalece frente a la campaña de desalojos de Macri. El movimiento de mujeres también vuelve a tallar, con la Comunidad Zurda y Pan y Rosas apoyando la lucha por la reincorporación de Araceli Pintos, despedida de Emova tras ser acosada por un policía.
Todo está por verse, pero mientras la ultraderecha se abraza, la resistencia crece desde abajo.

Para mí este abrazo es lo único que nos salva. Macri y Milei juntos son imbatibles. Los zurdos de Bregman y los sindicalistas que lloren. Mientras ellos juntan firmas nosotros hacemos patria. Esto huele a triunfo en 2027.
para mi estos fachos se abrazan para repartirse el poder mientras la izquierda esta en las calles milei y macri son la misma basura los docentes luchando solos como siempre vamos bregman carajo 🚩