Gianni Infantino, el zar del fútbol mundial, no se anda con chiquitas. Desde Nueva York, el suizo que maneja los hilos de la FIFA soltó una bomba: “Este Mundial ya es el más exitoso de la historia”. ¿Exageración? Los números le dan la razón, pero el costo de las entradas y la reventa desatada ponen un manto de dudas sobre el show.
Con casi la mitad de los partidos jugados (48 de 104), los estadios están que revientan. Un 99,6% de ocupación, según el propio Infantino. Los 6,7 millones de tickets se fueron al carajo, y ahora solo se consiguen en reventa a precios de locura. Los hinchas argentinos, que llegaron sin entrada, sufren en carne propia la especulación.
La FIFA se escuda en que la reventa es legal en Estados Unidos y que los precios son acordes a otros espectáculos yanquis. Pero que te arranquen la cabeza con más de mil dólares por un partido de primera fase duele. Mientras tanto, el presidente de la multinacional del fútbol viaja en avión privado de México a Los Ángeles, de Kansas City a Toronto, y de Guadalajara a Nueva York. Un derroche que contrasta con el bolsillo del hincha común.
El fútbol en USA pegó un volantazo. Hace dos años, la Copa América y el Mundial de Clubes fueron un desastre: canchas de pasto sintético desparejas, tribunas vacías y cero clima futbolero. Pero ahora, en el 2026, todo cambió. El Dallas Stadium, con techo cerrado y aire acondicionado, es una locura. 70 mil almas, la mayoría argentinas, vibraron con Messi y compañía. Atlanta, con su estadio tecnológico, promete otro espectáculo. Los recintos de la NFL, adaptados para el soccer, dejan la vara alta para el futuro.
Y los goles no faltan. Solo cuatro partidos terminaron 0-0; el promedio es de casi tres tantos por encuentro. Alemania le metió 7 a Curazao, y las figuras están en su salsa. Messi, el imán del torneo, se consagró como máximo goleador histórico de los mundiales. Cristiano Ronaldo apareció con un doblete, Mbappé, Haaland y el pibe Yamal también se hacen sentir. El fútbol de primer nivel está servido.
Infantino se pasea como una estrella de Hollywood. Baja de una camioneta enorme, traje oscuro y zapatillas, saluda y tira besos a la hinchada. Un show que busca lavarle la cara a una FIFA que antes de él fue un nido de corrupción. El Mundial de Qatar 2022, en una sola ciudad, ya fue un éxito. Pero este de 48 equipos, tres países y 104 partidos lo supera en todo.
La selección de Estados Unidos, dirigida por el argentino Mauricio Pochettino, le dio un impulso al soccer local. El debut ante Paraguay fue el partido mundialista más visto en la historia de la TV yanqui: 27,5 millones de espectadores. El fútbol desplazó al béisbol como tercer deporte. El negocio crece, pero a qué precio.
El torneo entra en su fase más picante: los duelos de eliminación directa. Los candidatos tienen casi asegurado el pase a dieciseisavos, gracias al formato de 48 selecciones. Infantino insiste en que así se le da rodaje a países chicos como Curazao o Cabo Verde. ¿Otra excusa para inflar la máquina de hacer plata? El tiempo dirá si este Mundial es el más exitoso de la historia o solo el más rentable.

Para mí Infantino se frota las manos mientras lxs laburantes ni un asiento pueden pagar. Mundial exitoso? Esto huele a negocio para los capitalistas de la reventa. El fútbol es del pueblo, no de estos empresarios chorros. Vergüenza, viejo, me parece una joda.
Para mí Infantino la tiene re clara: el Mundial 2026 es un éxito porque los que amamos el fútbol de verdad estamos ahí. Los zurditos llorando por los precios y la reventa que se jodan esto es negocio no caridad manga de termos viva la FIFA carajo