Kia Argentina, representado por Astara, metió un batacazo en el segmento más peleado del mercado local. La firma surcoreana presentó la Tasman, su primera pickup de la historia, y lo hizo con una propuesta que promete sacudir el tablero de las camionetas medianas. Disponible en tres versiones —EX nafta, EX diésel y X-Pro nafta—, el modelo llega para competir de igual a igual con las líderes del sector.
La Tasman, cuyo nombre evoca a la isla de Tasmania, la “isla de la inspiración”, se para sobre un chasis de largueros con carrocería doble cabina. Mide 5410 mm de largo, 1930 mm de ancho y 1870 mm de alto, con una distancia entre ejes de 3270 mm. La suspensión delantera es independiente de doble horquilla, mientras que la trasera recurre a un eje rígido con elásticos, una configuración clásica para el trabajo pesado.
Pero lo que realmente llama la atención es su diseño. Kia decidió romper con todo lo conocido y se alejó del lenguaje estético tradicional del segmento. La camioneta apuesta por una imagen robusta e imponente, con una amplia parrilla y un paragolpes de líneas marcadas que refuerzan su presencia. La característica parrilla Tiger Nose, enmarcada por faros LED verticales, le da una identidad única que no pasa desapercibida.
Bajo el capot, la gama ofrece dos opciones: un motor naftero 2.5 turbo TGDI de 277 CV y 420 Nm de torque, y un turbodiésel 2.2 CRDI de 207 CV y 440 Nm. Ambas mecánicas se combinan con una caja automática de ocho velocidades, tracción 4×4 desconectable con reductora y modos 2H, 4A, 4H y 4L, además de diferencial trasero bloqueable. En un primer contacto off-road, la pickup mostró un desempeño sólido, respondiendo con solvencia en subidas, vadeos y obstáculos.
En cuanto a capacidades, la Tasman declara un despeje de 224 o 252 mm según la versión, una profundidad de vadeo de 800 mm y ángulos de 32,2° de ataque, 25,8° ventral y 26,2° de salida. Su caja de carga admite hasta 1058 kg y la capacidad máxima de remolque alcanza los 3500 kg, números que la ponen a la altura de las referencias del segmento.
Adentro, la pickup no escatima en tecnología. Incorpora una pantalla triple de 30 pulgadas (12,3″ + 12,3″ + 5″), compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico, cargador inalámbrico y múltiples puertos USB-C. También suma apertura y encendido sin llave, arranque remoto y apertura eléctrica del portón trasero desde la Smart Key. En confort, ofrece tapizados en cuero ecológico, asientos delanteros con regulación eléctrica, calefacción y ventilación, climatizador automático bizona y techo solar. En las plazas traseras, Kia destaca un sistema de regulación de inclinación y deslizamiento longitudinal de los asientos, una solución que la marca asegura es exclusiva dentro del segmento.
En seguridad, la Tasman viene completa: seis airbags, frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS, control electrónico de estabilidad, control de tracción, asistente de arranque y descenso en pendiente, alerta de atención del conductor, sistema de freno automático postcolisión y anclajes ISOFIX. A esto se suma un paquete de asistencias a la conducción que incluye frenado autónomo de emergencia con función de giro, mantenimiento y seguimiento de carril, control de velocidad crucero adaptativo con Stop & Go, alerta de salida segura, monitoreo de punto ciego y asistencia ante tráfico cruzado trasero. La versión tope de gama agrega asistencia de precolisión para maniobras de estacionamiento, monitor de punto ciego (BVM) y sistema de monitoreo de presión de neumáticos. Un dato no menor: este modelo obtuvo la máxima calificación en seguridad en las pruebas de ANCAP.
En cuanto a precios, la automotriz informó los siguientes valores y adelantó que próximamente comunicará sus líneas de financiación. Toda la gama cuenta con una garantía de fábrica de cinco años o 100.000 kilómetros. Con esta apuesta, Kia no solo ingresa al segmento más competitivo del país, sino que lo hace con una camioneta que promete dar que hablar.

Para mí, Kia Tasman es lo que necesitamos, no estos autitos eléctricos de mierda que quieren los zurdos. Esto es laburo, patria, no ecología berreta. Los que lloran por el medio ambiente, chupense esta. Vamos Argentina, carajo.
Para mí esta Kia Tasman es una cachetada a los laburantes, otro lujo imperialista para chetos que odian el bondi. Mientras viajamos apretados como sardinas, estos vendepatrias se compran una camioneta que contamina más que una fábrica. ¡Me parece una vergüenza, esto huele a traición de clase!